Estas nunca fueron publicadas por considerarse demasiado espontáneas, por lo que Stern realizó una segunda sesión con la actriz completamente vestida y maquillada.
La muerte de Marilyn tuvo lugar el mismo día que salía la revista que incluía sus fotografías, en 1962.
Este libro recoge las mejores 59 fotografías de ambas sesiones y nos muestra una Marilyn más cercana y accesible, alejada de la leyenda en que se ha convertido para generaciones.
El fotógrafo también recupera algunos pasajes de su diálogo con Marilyn Monroe durante la sesión, como la que entablaron con la cicatriz de su abdomen de por medio:-¿Y mi cicatriz?
-No sabía que tuviera una cicatriz. ¿Cómo se la hizo?
-Me sacaron la vesícula biliar hace poco más de un mes. ¿Cree que la cicatriz se verá?
-Sí, se ve, siempre se podrá borrar retocando.
Stern también recuerda los primeros minutos de la sesión: "Toda nuestra atención se concentra en las tomas.
Bebemos champán. Es difícil, muy difícil, porque ella no está quieta ni un momento.
Mariposea.
Es un fuego fatuo, tan inasible como el pensamiento, tan vivo como la luz que acaricia su cuerpo. Es una ilusión.

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