lunes, 12 de noviembre de 2007

SERRA DE RIVERA

Serra de Rivera comparte con Duchamp cierta elegante impertinencia. Pintar desnudos, hoy, todavía... Y hacerlo sin retórica, sin reiterarse en las inseguridades del individuo contemporáneo y en el cuerpo como objeto de todos los síntomas.En el capítulo dedicado al desnudo del ensayo de Paul Valéry sobre Degas, dos son las ideas fundamentales, que se aplican naturalmente a Serra de Rivera. La primera dice que el desnudo es el tema privilegiado para el pintor, el objetivo que mejor permite el desarrollo de sus facultades. La segunda defiende que hay una virtud en el hecho de trabajar contra uno mismo, de enfrentarse a la facilidad. De ahí el interés del reencuentro, hoy, de ambas premisas.
Hoy al visitar la exposición de Serra de Rivera he tenido la oportunidad de saludarlo y compartir con el una breve charla.
Se ha extrañada al pedirle un autógrafo pues no tiene costumbre. Empezó a pintar a los trece años, estuvo unos años como profesor de Bellas Artes, pero al final decidió dedicarse exclusivamente a la pintura y según el no le ha ido del todo mal, viviendo de su arte.Fotos en la Sala Artur Ramon, Art Contemporani, C. Palla 10 08002 BCN.

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