se enfrenta ahora al saqueo de las casa abandonadas y al caos provocado por el reparto desordenado de ayuda humanitaria.El pillaje provocó que cientos de personas de Villahermosa, la capital, completamente anegada por el agua,
se negara a abandonar sus hogares.La entrega de víveres se ha convertido en un espectáculo dantesco donde se repiten las peleas mientras nadie controla si las familias numerosas reciben antes las ayudas.
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