La tercera edición de la velada blanca de Madrid, dispuesta a empalmar con el día, se llenaba de espectáculos callejeros, luces, proyecciones sobre fachadas, esculturas sonoras y olfativas, performances, acróbatas y ¡hasta funambulistas! La noche, en la que el Ayuntamiento se gasta 1,5 millones de euros, prometía diversión y mucha gente.
Los madrileños y foráneos invadieron las calles de la capital cortadas al tráfico. Eso puedo confirmarlo pues en todas partes había gran cantidad de gentes frente a Instituto Cervantes y Bellas Artes, todo la Gran Vía y también larguisimas colas, tanto en el Banco de España como en el Museo Thisen, sitios donde pase.
El resultado es el mismo en todas partes, cuando en de balde/gratis todo se llena y resulta imposible disfrutar de la música o de los espectáculos.Lo mismo que pasara en las próximas “Festes de la Mercè”.
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