Sin embargo, en la actualidad, debido al tamaño de los satélites y a su gran número y, sobre todo, debido a la alta sensibilidad de muchos sensores puede ser un problema. De hecho el US Strategic Command lleva un registro exhaustivo de la basura espacial con el objetivo de evitar que los detectores de misiles extranjeros salten por error con un trozo de basura.
Imagen que muestra los puntos en los que hay basura espacial tomada desde fuera de una órbita geoestacionaria.
Los expertos estiman que la basura espacial puede estar décadas girando a la deriva: la pieza más antigua de la que se tiene constancia es de un satélite, el Vanguard I, lanzado por EE.UU. en 1958.
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