Apoyar y escuchar a quien sufre, sin juzgar ni atosigar, es tremendamente curativo.
No hay recetas mágicas, pero se puede aprender a hacerlo.
Tenemos un cerebro social y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros.
Se deben evitar frases como
"no estes triste"
o "no llores"
No hay comentarios:
Publicar un comentario