En la “causa general” contra Catalunya, y en
especial contra los independentistas catalanes y sus líderes políticos y
sociales, la sala segunda del Tribunal Supremo regula el turno de
preguntas de acusadores y defensores según su propio criterio,
ateniéndose a la personal interpretación del hecho procesal.
En Estados Unidos la fórmula es mucho más completa y exigente: decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Para situarnos sobre el contexto ideológico y cultural que magistrados, fiscales, abogados acusadores y testigos llevan sobre sus espaldas, sería saludable que contestaran llanamente a algunas preguntas sencillas, fáciles de responder, que al referirse a hechos concretos no admiten posiciones intermedias (sólo un Sí o un No). Los ciudadanos catalanes directamente afectados por el proceso se lo agradecerían.
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