En tiempos de las intensificaciones sanas, de reclamos de igualdad,
desde el muladar que siempre ha sido nuestra provincia, podemos
jactarnos de tener, una mitad de pobladores pobres y la otra exactamente
igual en número que no lo es.
En sentido contrario del que nos podemos imaginar, estas líneas no
hablaran, demagógicamente, como lo hacen las voces que se alzan, para
lamentarse, o para proponer, soluciones imposibles, para el hambre, la
miseria y el no comer, o el comer mal o apenas, de la mitad de los
pobladores que subsisten en el vecindario.
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