miércoles, 3 de abril de 2019

La política y el ego

La política española se ha convertido en una batalla de egos. Las
ideologías, si las hubo, han quedado enterradas entre las palabras
huecas que adornan los discursos. Parece que solo cuentan la
apariencias, las formas que simulan razonamientos. Lo esencial es
manipular deseos. Jugar estratégicamente para conseguir el objetivo
principal: el poder. Es decir, llegar a la Moncloa, cueste lo que
cueste. Caiga quien caiga, sin rubor, ni pudor.

Vivimos tiempos alejados de la verdad en sentido estricto. Lo cual es
una tragedia para la gente de a pie. A usted y a mí, a nosotros nos
utilizan con la misma facilidad que un pañuelo desechable. Somos de usar
 y tirar. Nos venden promesas que no se cumplirán. Quieren nuestro voto,
 nada más. Nos necesitan, por un instante. Y lo peor, no hay vergüenza
en prometer y afirmar lo que se sabe que no se cumplirá. Incluso entre
quienes llegaron postulando una nueva política y se autoproclamaban
regeneradores de la cosa pública.

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