España entra en el pequeño club de naciones sensatas que permiten la aplicación -hiper controlada - de la eutanasia. Es una noticia muy buena se mire por donde se mire, pero como siempre en los avances sociales y conceptuales, la reacción enarbola las banderas de las grandes tragedias y del fin de la civilización.
“Si no puedo curarme y no aguanto el dolor, al menos que pueda elegir mi final”
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